Trastorno déficit de atención e hiperactividad.

Nadie sabe lo que siente una familia con Tdah hasta que lo pasa.

Digo familia con Tdah, porque cuando tiene un hijo con algún déficit, tú también lo tienes.

Hoy voy a hablar de la experiencia de tener un niño con Tdah, con autismo, con Asperger, con dificultades de aprendizaje, con lo que sea.

En definitiva un niño al que no le dejan y en ocasiones no dejamos, encajar.

No hay palabras para expresar el dolor que embarga y entristece el corazón de madres y abuelas.

No hay palabras para definir la rabia que te atenaza cuando presencias de nuevo como algún, y perdonarme la expresión, gilipollas sin actitud pedagógica, lo excluye o etiqueta de nuevo.

Es un esperar día tras día a que esto pase, a que surja la oportunidad correcta a que por fin encuentre un amigo, a verle sonreír sin ese velo gris en los ojos que indica que aún en casa y a salvo algo le preocupa.

A todos nos duelen nuestros niños, evidentemente a cada uno los suyos, por eso somos a veces tan inconscientes a la hora de juzgarles, sobre todo a los de los demás.

¿Cómo no van a estar estresados?

Ellos solo quieren jugar y aprender pero no les dejamos, les metemos una y otra vez juicios en la cabeza, todos, incluso yo misma lo he hecho un ciento de veces. Ahora me comprometo a no volver a hacerlo.

Es un pequeño sin vivir que nadie ajeno entiende, otras madres te miran extrañadas como diciendo, menos mal que el mío es normal, pobre mujer.

Otra vez le han puesto una nota en el cole.
Otra vez le han echado de clase.
Otra vez castigado sin excursión.
Otra vez que se ha peleado.
Otra vez que ha dejado la actividad extraescolar.

Nada le gusta, nada le interesa, por nada se esfuerza, nadie le gusta.

Pero, ¿Qué pasa dentro de sus cabezas?

O mejor ¿Qué pasaría dentro de la tuya si fueras él?

¿Y si todos te etiquetasen como el tonto o el raro?

¿Y si el pseudo entrenador te destinase siempre al ostracismo en el banquillo?

¿Y si el profesor te tuviera de verdad manía?

¿Y si te insultasen todo el rato en el patio?

¿Y si te sintieras la mayor mierda del mundo?

¿Estarías tú bien dispuesto, de buen humor, alegre y feliz, comunicativo, centrado y con ganas?

¿O estarías deseando que se vayan todos a la mierda?

El Tdah y otro tipo de déficits, hacen que los niños no encajen en los patrones de libro, que son eso nada más. Afortunadamente y gracias a dios o a la genética, todos, toditos, todos, somos diferentes. Unos mejores en ciertas cosas y otros en otras. Nadie, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu mismo o misma eres bueno o buena en todo.

Que los niños son crueles todos lo sabemos, también hemos sido niños. Una etapa en la que toca aprender a sobrevivir en el grupo y en la que toca espabilar a base de lágrimas a veces.
Pero ellos son niños y están aprendiendo y con una empatía aún por desarrollar es comprensible que se traten de igual a igual a veces no de la manera más correcta posible.

Pero, lo que es imperdonable y sobre todo muy triste, es que siendo adultos no seamos conscientes de las realidades que generamos en los niños con nuestros actos y con nuestras palabras.

Todos lo hemos hecho mal y rematadamente mal en alguna ocasión, yo misma, desde que empecé a trabajar con niños hasta ahora, hoy día no me reconozco y aún así no me considero aprobada con nota.

Pero no ser consciente de ello es un fallo imperdonable para alguien que pretende educar.

Si estas a cargo de menores en algún sentido, por favor, se consciente y HUMILDE.

Se trata de remar todos en el mismo sentido, empezando por aceptar la situación, para que todos estos niños puedan disfrutar de la vida y no padecerla como pasa en algunos casos.

Recomendaciones:

1.- Aceptar que nuestro hijo tiene un déficit que le puede ocasionar daños morales pero que no es ni su culpa ni la nuestra y que es una persona maravillosa tal y como es, aunque no encaje.

2.- Implementar horarios y rutinas para guiar el aprendizaje y conseguir un autocontrol que les ayude a hacer las cosas bien y conseguir pequeños éxitos diarios que mejoren su autoestima.
Si ponemos reglas, normas y consecuencias claras en casa, no tendremos luego que castigar, gritar y luchar por cada cosa.

3.- Fomentar y buscar las relaciones sociales con niños empáticos, sociables y que ellos elijan como amigos.

4.- Animarle siempre a intentarlo y a probar quitando hierro a todo fracaso. Ayudarle a continuar intentándolo. Pero evitando la obligación a la exposición si se sienten inseguros.

5.- Buscar actividades y deportes apropiadas para ellos. Actividades poco competitivas y que en la comparación puedan salir indemnes. Como son ajedrez, actividades creativas, robótica, ábaco, natación, tiro con arco. Evitar deportes en los que los entrenadores se crean profesionales, a no ser que sean buenos en ellos.

6.- Huir de las etiquetas calificando siempre las situaciones y resultados pero nunca a ellos.

7.- Anotar logros positivos por pequeños que sean para que puedan acudir a ellos en momentos de bajón. Anotar sus cualidades, lo que le gusta, lo que hace bien.

8.- Orientarles siempre hacia el logro, hacer las cosas por el placer de hacerlas, disfrutar de los procesos, pasando mucho de resultados que están por ahora fuera de su alcance. Medirlos de otra manera.

9.- Buscar nuestro propio bienestar y equilibrio emocional para ser felices y que nos vean bien y no cargarles encima con nuestro pesar, proyecciones e interpretaciones. Que les merezca la pena estar con nosotros.

10.- Probar una y otra vez hasta encontrar el camino correcto, lo que funcione para conseguir que su autoestima se fortalezca día a día.

 

Afortunadamente, tener un hijo es maravilloso y es una persona maravillosa aún a pesar de. Con sus momentos, con sus sonrisas, con sus sueños.

 

 

Beatriz Figueroa

Coach Personal.

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