Peor que perder es no jugar. Adaptarse al cambio.


Hoy os voy a hablar del cambio, a todos nos hace falta de vez en cuando encontrar algunas letras que nos digas CÓMO vamos a afrontar lo que nos ha pasado, nos está pasando o nos va a pasar.

Este artículo está dedicado en especial a mí, que estoy afrontando un gran cambio en mi vida ahora mismo, quizá el más grande e importante de toda ella y también se lo quiero dedicar a mi amiga María de Miguel @demiguelm, la cuál a parte de bellísima por dentro y por fuera, también se está enfrentando  a un importante cambio en su vida ahora mismo, el cuál, seguro marca otro paso más en un gran destino que ya ha comenzado.

¿Qué es un cambio?

Un cambio es una modificación de condiciones, una sustitución o pérdida de condiciones actuales en pos de unas nuevas. Dentro de lo que implica un cambio de 0 a 100, podemos experimentar cambios en diferente grado.

Hay cambios bruscos o esperados.

Hay cambios que implican sustituir algo o alguien y otros que implican la pérdida de algo o alguien, estos últimos son los más traumáticos y duros, por ejemplo la pérdida de un familiar.

Hay cambios pequeños o grandes cambios.

Hay cambios diarios o cambios vitales.

Hay cambios para “bien” y cambios para “mal”. (Discutible al final del mismo…).

Un cambio es pasar de una situación a otra y dado que hasta el agua es capaz de pasar de piedra de hielo a liquido en una jarra un día de verano, ¿cómo no vamos a poder cambiar nosotros?.

Por inmenso, duro, fortuito y complicado que nos parezca, somos capaces. Eso si, que seamos capaces no implica que queramos llevarlo a cabo. Tener una capacidad no implica su uso.

*Me estoy refiriendo en este artículo a cambios y no a pérdidas personales. Los duelos han de ser vividos y tratados de otra manera, como también son otras las emociones asociadas a los mismos.

¿Qué implica un cambio?

Todo cambio implica o una sustitución de condiciones o una pérdida de las misma o también un adquisición de nuevas condiciones y aunque sea un cambio para mejor, adaptarse también implica trabajo.

Aprendizaje- En cada nueva situación tenemos dos alternativas, seguir haciendo/pensando lo mismo o intervenir nuestras ideas y rebuscar que nos está diciendo esta nueva situación. ¿Qué podemos aprender de esto que ha pasado?. El tiempo lo cura todo, si, pero si no se aprende no ha servido para nada.

Sabiduría- A la vez que vivimos y crecemos, nuestras experiencias aumentan y con ello aumenta nuestra sabiduría acerca de la vida. La sabiduría implica la capacidad de actuar con sensatez, prudencia y acierto, con lo cuál si has tenido un patinazo no te mortifiques, la próxima vez lo harás mejor.

Flexibilidad- Capacidad para responder adecuadamente ante cualquier situación o así lo veo yo. Cada vez que superas un cambio aumentas tus capacidades, sacas cualidades que seguro no sabías ni que tenías. Se aprende y mejora practicando y si no te esfuerzas cada día en ser un poquito mejor, en probarte un poquito más, algún día la vida vendrá y hará que te tengas que doblar y casi partir sin avisar. “Nada dura para siempre”.

Vivencias- Cualquier cambio implicará que tengas que hacer cosas nuevas, aprender cosas nuevas, conocer gente nueva, nuevos lugares y eso es VIVIR!!! Con el paso de los años, son estas cosas y momentos las que recordaras. Podrás tomar café todos los días con la misma persona y recordarlo en la vejez con nostalgia y amor, pero recordaras uno o dos cafés, no todos. Pero los periodos de adaptación a tu nueva situación te aseguro que no los olvidarás jamás y como la mente tiende a recordar y sacar del baúl lo bonito, todo, habrá merecido la pena.

Amistad- Lo mejor de los cambios de trabajo, de pareja, de ciudad… son todas aquellas nuevas amistades que generan. Tranquil@, las antiguas van a seguir estando ahí, pero encima vas a tener unas nuevas y cada nueva amistad implica conocer nuevas realidades y maneras de hacer o pensar, con lo cuál solo puedes mejorar. Quien tiene un amigo tiene un tesoro, es muy importante mantenerlos pero aún más importante es generar otros nuevos. Crear una red social que te sostenga en los malos momentos.

Valor- Entendido como valentía o arrojo para superar tus miedos y también como capacidad de apreciar verdaderamente el momento presente. Todos tenemos miedos, algunos los enfrentamos y otros los alimentan. El problema del miedo es que no desaparece solo cambia de tamaño. Si haces algo poco a poco conseguirás dominarlo, si no haces nada, no te apures, te esperará y se alimentará de esa falsa seguridad que te acompaña por ahora.

Cuando te llega un cambio obligatorio, comienzas a apreciar lo verdaderamente importante y la vida pasa de ser una sala rutinaria a ser una auténtica pastelería. Y ojo que los humanos nos adaptamos muy bien a las situaciones y a priori todo acaba siendo rutinario en un plazo de tiempo bastante corto…y rutina es igual a obsolescencia.

La zona de confort.

A nadie le gustan los cambios en un principio, sea del tamaño que sean, todos dan vértigo y sobre todo, aunque sean para bien, nos resistimos.

Nos resistimos con lo que pensamos (¿Qué pasara?) , con lo que decimos ( y si pasa…?) y lo peor es que algunas veces nos resistimos con lo que hacemos, no haciendo nada…

La zona de confort es aquella zona donde nos sentimos seguros, sabemos lo que hacemos, conocemos a quienes nos rodean, pero, ¿Somos plen@s? Bufff

Salimos de nuestra zona de confort, cada vez que hacemos y aprendemos cosas nuevas.

Podemos elegir dos maneras de hacerlo:

Una poco a poco, siendo nosotr@s las que decidamos dirección y velocidad aunque cueste, ya se sabe que solo aprendemos si cuesta.

Otra, permanecer en nuestra zona cómoda hasta que venga alguien o la vida misma y nos empuje hacia el vacía y ojo, esto pasa y cuando esto pasa no hay donde agarrarse, te adaptas o te adaptas, de ahí que algunas personas vivan tan traumáticamente los nuevos acontecimientos de la vida.

Lo positivo de los que hemos probado el salir de nuestra zona de confort es que con cada paso, tu zona de confort aumenta, hasta que un día te encuentras que ya no estás siquiera en la zona de aprendizaje sino que te encuentras en la zona mágica, donde las condiciones de lo que hay a tu alrededor dan un poco igual porque eres tan flexible que PUEDES HACER LO QUE QUIERAS con ellas.

zona de confort

 

Creencias e ideas limitantes acerca del cambio.

  • ¿Por qué a mi?.
  • ¿Y si no lo hago bien?
  • Con lo cómod@ que estaba yo ahora.
  • Esto no sirve para nada.
  • Me va a costar un montón.
  • Perderé mi seguridad.

Creencias e ideas que empoderan para el cambio.

  • No hay mal que por bien no venga (refranero popular).
  • Voy a aprender muchas cosas.
  • Soy capaz y estaré bien.
  • ¿Qué habrá de bueno en esta situación?
  • Hay mucha gente para ayudarme.
  • Estoy deseando conocer cosas nuevas.
  • Es una nueva oportunidad.

 

Qué diferencia a las personas flexibles de el resto.

Las personas que no cambian, que no sufren, ni aprenden, ni mejoran, simplemente están.

Cuando alguien no lleva a cabo cambios en su vida, suele ser por dos cosas: Una que no puede y otra que no se siente capaz, verdaderamente no se cual de las dos opciones me da más miedo…

Las personas flexibles son capaces de interpretar las nuevas situaciones como retos, como carreras hacia el logro, como lo mejor que les ha pasado en la vida. Y el bienestar personal no depende de hacer lo que uno quiere sino de querer lo que uno hace.

¿Cómo vivirlo a tope?

1.- Sacar lo positivo: Con esto no quiero decir que “te consueles”, quiero decir que realmente sobre un papel anotes todo aquello que te va a traer de bueno este cambio, todo lo que podrás hacer ahora. Olvídate de lo malo, aquí no estás valorando cuál es la mejor opción, valora solo la que te haga cambiar.

2.- Abrir bien los ojos: Estar atent@ a cada oportunidad, de conocer, de aprender, de pedir…La sorpresa es una emoción que se muestra abriendo bien ,os ojos, como hacen los niños, haz exactamente lo mismo, mira el mundo como si estuviera ahí por primera vez, ni te imaginas todo lo que puedes percibir.

3.- Hablar por los codos: Cuéntale a todo el mundo lo que ha pasado así podrás testear y conocer lo que piensa cada uno e incluso descubrir quién te puede ayudar.

4.- Probarlo todo: Estás ante una nueva situación y evidentemente tienes que hacer cosas nuevas, si no las haces corres el riesgo de no adaptarte y de no aprender y eso es peor que encender las luces en una discoteca. No hay fracaso, solo aprendizaje. Y mientras te adaptas puedes permitirte todas aquellas cosas que en otra situación no te hubieras permitido.

5.- Anota los avances: No hay nada más reconfortante que mirar atrás y ver cuánto has avanzado. Ya no eres quien eras, ahora eres mucho mejor. Teléfonos, direcciones, logros.

6.- Organízate: Ante un cambio surgen nuevas tareas que antes no tenías. Organiza tu agenda haciendo primero aquello realmente importante, pero hazlo ya que si no se volverá urgente y el estrés te impedirá disfrutar del poco tiempo que tengas.

7.- Respira: Presta atención en lo que está pasando en este momento, la mejor manera es centrarte unos minutos al día en como estás respirando. Ganarás claridad mental y evitarás las ensoñaciones pasadas y futuras que rara vez vienen para bien. Coge aire, suelta aire.

La mejor manera de mantener y fortalecer nuestra autoestima es “lograr” cosas, y los logros en gran medida depende de esas cosas nuevas que hacemos y antes no hacíamos. Al igual que un niño que pone bien la mesa mejora su autoestima cuando mamá se lo dice, tu a ti mism@ te puedes elogiar por todo aquello que estás logrando, mejorará tu autoestima y ya sabéis que la autoestima lo es todo.

¿Qué hay peor que un cambio?

Peor que un cambio es no cambiar. Nada mata más neuronas, pierde más oportunidades y limita más capacidades que permanecer estático.

Peor que estar obligado a adaptarse es vivir limitado por aquello que tiene únicamente nuestra talla.

Peor que estar obligado a aprender es vivir conversando siempre acerca de lo mismo.

Peor que estar obligado a hacerse valer en el propio desierto es nunca intentarlo.

Peor que perder es siempre no jugar.

La respuesta más socorrida en las sesiones de coaching es “Quiero ser feliz”.

Y el lamento más pronunciado en cualquier ancian@ es “Si tuviera tus años”.

¿Si tuviera mis años que haría?

Soñar, actuar, vivir, amar, correr, arriesgar, perder, llorar, hablar, buscar, probar, aprender, escuchar, seguir, cambiar…

cambio

 

En mis venas- Supersubmarina

 

No nos engañemos, los tiempos han cambiado…

Como siempre, gracias.

 

 

Beatriz Figueroa.

Coach Personal.

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