¿Tan malo es pedir ayuda?

A veces, en este trabajo y en todos aquellos que tratan y versan de ayudar a otras personas a mejorar su estilo de vida, su visión de las cosas, su sensación de plenitud, su desarrollo profesional y más, te encuentras con una amiga o amigo, que te pregunta: –

– ¿Qué es exactamente lo que haces?

– Ayudo a quien quiere a mejorar y conseguir esos sueños que llevan tiempo ocupando su mente. Ayudo a las personas a conseguir sus objetivos.

A lo que este amigo o amiga suele responder:

– Eso es lo que yo necesito, ya te llamaré…

Pasan los días y esa llamada no llega, tranquilos y tranquilas, estamos entre amigos y amigas y estas cosas pasan.

¿Pero qué es lo que pasa en realidad?

La realidad, lo que pasa en verdad, es que no nos cuidamos, lo que pasa es que nos da vergüenza, lo que pasa es que pasamos de nosotros y nosotras.

Puede ser, que una vez que has decidido que ya no puedes seguir así, perdiendo el tiempo con cientos de ideas negativas y auto-destructivas acerca de ti y de tu entorno, cuando te cansas de cometer lo que para ti son errores y de decirte que es la última vez, decides comentarle a alguien que necesitas ayuda.

Generalmente pasan tres cosas:

1. Te responden animándote a que lo consultes y compartas con un profesional.

2. Hacen que te escuchan y te aconsejan lo que debes hacer.

3. Te dicen que estas loco o loca y que no merece la pena ir a ningún sitio.

Si haces caso a cualquiera, pasará cualquier cosa.

No es la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que alguien me comenta lo siguiente:

– Le pregunté a “X” y me dijo que no fuese a un psicólogo*, que era una tontería, que si no era capaz de solucionarlo yo mism@…

*Ya sea un psicólogo, coach, terapeuta, etc…

Pasamos revisiones, auditorías, exámenes pero no sabemos tener en cuenta lo más importante, nuestro equilibrio personal.

Acudimos a mecánic@s, electricistas, peluquer@s, banquer@s, pero rara vez acudimos a pedir ayuda a un profesional para conseguir estar mejor interiormente.

Buscamos remedios de pastilla (yo también lo he hecho), que nos adelgacen, nos tranquilicen, nos hagan querernos más, nos quiten el dolor, en el mismo instante que las ingerimos.

Al igual que no cualquiera puede arreglar tu coche, al igual que no cualquiera puede pintar tu casa, al igual que no cualquiera puede cortarte el pelo a tu gusto, ¡No cualquiera puede ayudarte a restablecer tu equilibrio!.

A menudo esa persona que te preguntó en el pasado, vuelve. Vuelve al año o a los dos años, cuando llega su momento, pero vuelve.

Es entonces cuando descubre que pedir ayuda NO ES MALO PEDIR AYUDA, pero NO CUALQUIERA PUEDE AYUDARTE.

Ya sea a través del coaching o cualquier otro estilo de ayuda, puedes encontrar el camino para realizar los cambios necesarios para restablecer o encontrar el equilibrio que buscas.

Pedir ayuda, no es tan malo.

Gracias.

Beatriz Figueroa Pérez.

Coach Personal de Bebambu.10257495_1423187351320166_7546748947147410469_o

 

 

 

 

 

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