Violencia de género.

Hoy voy a hablar de un tema que no me gusta nada, más que nada porque cada vez que me pronuncio acerca de este tema acabo enfadada con alguien o hiriendo los sentimientos de alguien, aún así, lo voy  a hacer, me pese a mí más que a nadie.

Para ello, voy a valerme, espero que luego no me enjuicien por el uso indebido de un artículo, aunque podría ser, de un texto que llego a mi pantalla hace unos días, se trata de un artículo de Pérez Reverte y el cual me parece cuanto menos apología de la violencia machista.

Aquí os dejo el enlace, La merienda del niño, donde irónicamente (yo más bien diría cínicamente), un padre ejemplar, Paco, es acosado por un tumulto de locas depravadas; la ex, , la abogada, la profesora, las madres del colegio de su hijo…

Y sí, es verdad, puede que esta eminencia literaria esté escribiendo en clave de humor e ironía, igual dirigido a un público excesivamente preparado, quizás yo no llegue a ese nivel de preparación, como la mayoría de lectores supongo. En consecuencia, podría rebajar su nivel de ironía y adaptarlo a las mentes de a pie, que lo único que rescatamos de este artículo es la perpetuación de ciertos roles y comportamientos machistas.

Quizás lo haga a propósito para incendiar las conciencias en busca de un marketing fácil, que poco apropiado para su pluma.

También os dejo este otro enlace, de un vídeo que he descubierto también en facebook esta mañana, la cárcel de cuero, realizado por los alumnos y alumnas de 4 de la ESO del  Insti de Puente Domingo Flórez, Ponferrada, León,  donde los chavales demuestran más responsabilidad social que el irresponsable Arturito, a ver si aprende algo el Capitán.

Seguramente muchas madres y muchos padres os estéis preguntando: ¿Cómo educar a mi hijo para que respete a las mujeres?, ¿Cómo educar a mi hija para que se haga valer?, ¿En qué medida le estaré dando un buen ejemplo?.

Los datos del aumento de la violencia de género y génera (mofa APR) son abrumadores, un 37%, aquí os dejo un enlace a un artículo de “La Ser” super bueno al respecto, tasas. Los números no mienten y las tasas de los informativos, tampoco. Hasta ahora, afortunadamente, no he visto noticias de hombres asesinados por sus ex-parejas. Lo sé, todos decís lo mismo, también hay hombres maltratados. Sí, para vosotros toda la razón del mundo pero ahora empecemos a trabajar porque esos casos que si salen a la luz, que son todos de mujeres, empiecen a disminuir.

El maltrato a la mujer está en las palabras, en las letras, en los actos, en las omisiones, en la tele, en el facebook, en twitter, en las tasas, en las ayudas, en las aulas y en las cocinas.

Me parece a mí, que con la que está cayendo, permitirse el lujo de usar la palabra “zorra” en un artículo cuando menos sensacionalista y populista. SIendo un personaje público de relevancia e influencia, es una absoluta irresponsabilidad.

Pero es mi opinión de “ignorante literaria” y “feminazi”, dirán algunos.

Soy mujer y también soy madre.

Como mujer puedo relataros mi experiencia al haberme enfrentado a lo largo de mi vida a la búsqueda y salvaguarda de mi honra como niña, chica y mujer para no ser devorada por el grupo. En mi lucha por encontrar mi identidad, (aplaudo a quien nace sabiendo de ella aunque dudo que exista alguien así), me he tenido que enfrentar a menudo con insultos y vejaciones varias. Voy a poner unos ejemplos reales para echar más leña al fuego.

Fea.- En el Instituto donde estudié, los chicos (no las chicas), elaboraban unas listas donde metían a las chicas para ponerles nota en cuanto a “cuerpo” y “cara”. Evidentemente esas listas siempre llegaban a ser públicas. En ellas, yo, siempre quedaba de las tres últimas, siendo fea y gorda para algunos. No puedo explicar y hoy mismo aún se me saltan las lágrimas, lo que sentía cada vez que se llevaban a cabo estas listas. El resultado ya lo esperaba pero era un mazazo cruel el verlo relatado con tanta “ironía”.

Eran cosas de críos, claro que sí, pero con esa lista ya se encargaba el personal de colocarte en tu lugar, de decirte quién eras y lo que debías hacer. Y yo, al menos estaba en la lista, otras ni eso.

Gorda.- Mi primera experiencia como “gorda” aconteció en la piscina por el año 89/90, tenía unos 9 o 10 años. Estaba yo disfrutando con mi hermana mayor de una tarde de piscina, cuando llego un amigo suyo con afán de ligue ya que mi hermana ha sido siempre y es muy guapa. Con 9 años, tras una tarde de chapuzones lo lógico es parar a comerte un helado, más si tu hermana quiere que la dejes en paz un rato. Al llegar yo con mi helado a la toalla, feliz, esta felicidad se esfumó al tener que oír. “Niña, ya te va siendo hora de pensar en guardar la línea”… Aclarar que mi hermana y su amigo tenían de aquella 19 o 20, y sí, mi hermana me defendió.

Cuando eres una cría, no eres consciente de lo que significan estas palabras, hay quien no lo es ni de mayor. Si en mi casa no me hubieran educado para ser “educada” y “amable”, y si hubiera tenido 20 años más de experiencia, seguramente hubiera mandado a este imbécil a la mierda. Pero eso, lo sé ahora, no antes.

Al final me comí el helado, pero no lo disfruté. También ahí estaban tratando de ponerme en mi lugar.

Zorra.- Otro tipo de zorra, no el de @perezreverte y su amigo Paco. Hasta aquí puedo leer, no creo que ninguna mujer se haya librado de tener que medir sus actos y deseos para mantener el equilibrio de su imagen pública. Aún hoy no me imagino la hecatombe que provocaría liarme con un alguien en una cena del trabajo.

Si eres fea y te lías con tíos, eres una guarra.

Si eres guapa y te lías con tíos, eres una especie de ninfómana.

Si eres fea y no te lías con nadie, eres una friki basura.

Si eres guapa y no te lías con nadie, eres una monja reprimida.

Si eres fea y tienes novio, ni existes.

Si eres guapa y tienes novio, eres un activo de mucho valor. Aquí si que molas, eres respetable (aunque todos te darían por todos lados), eres inteligente, eres una amiga preciosa, eres una señorita, eres lo más de lo más como mujer.

Hemos entre todos inculcado muy bien en los niños eso de que el valor de las personas está en su interior, si señor, lo estamos haciendo genial.

Hija de Puta.- Todas esas veces que he tenido que competir por algo con otra mujer y he ganado y todas esas veces que he tenido que competir por algo con otra mujer y he perdido. O cuando he dejado a un chico, o cuando me he hecho valer, cuando he exigido lo yo creía que me pertenecía o correspondía o simplemente cuando no me he girado para sonreir con el piropo de un obrero.

¿A que os ha pasado?

Y es que estamos hartos de oír que las peores somos nosotras mismas y hay quien se lo cree!!! No señores y señoras, hacer lo hacemos todos, no sirven justificaciones. Más bien eso de las peores son ellas me suena a excusa barata para seguir haciendo lo que hacemos.

Decir que ahora también soy madre, de un niño, un pequeño hombrecito. Me veo en la tesitura y obligación de educar con responsabilidad de género. De hacer que este crío mío respete en la medida de lo posible lo que es una mujer, una madre, una abuela, una profesora, una novia, una ex y una amiga.

Y de hacer también que no se sienta discriminado por mi, ni en guerra, ni atosigado, que sea lo que quiera ser.

Está visto que las palabras no valen, siempre se nos tacha de feminazis.

Está visto también que las tasas tampoco sirven, siempre surge la excusa perfecta.

Y también es verdad, el Instituto es una especie de jungla donde los críos solo intentamos sobrevivir; unos gordos, otros feos, otros altos, bajas, tontas, listos…y estas cosas son manera de aprender a vivir en sociedad, que es para lo que van los niños y las niñas al instituto, para aprender la cultura de su sociedad y la cultura sigue su curso pese a ti, pero en tu mano está decidir que quieres transmitir.

El problema es cuando alguno de estos comportamientos que busca la adaptación al grupo, poco ecológico, se perpetúa en la etapa adulta y en la educación. Y tienes que seguir soportando estas chorradas cada día.

Creencias como las que rescato del artículo de la merienda: si te divorcias la “zorra” de tu mujer te dejará seco y las madres están gilipollas con la alimentación. Si señores, nuestra mente experta en resumir y catalogar a simple vista con eso se queda, porque casi nadie va a releer ese artículo una y otra vez como yo he hecho para intentar empatizar con la ira de la pluma del erudito.

¿Tienes alguna hija?

Entonces ya sabrás de lo que hablo, si no es hoy, será mañana.

No dejes que nadie te ponga en tu lugar mujer.

 

¿Cómo educar a tus hijos con responsabilidad social en este sentido?

1.- Sé el ejemplo de lo que para ti es respeto a la mujer.

2.- Hazte con frases de elogio a la forma de ser de las personas y no a su aspecto físico

3.- Implementa las mismas tareas para ambos sexos: Hijos e hijas.

4.- Ayuda en casa con las tareas del hogar si eres hombre y delega las mismas si eres mujer, si aún no lo haces.

5.- Da valor a tu interior.

6.- Busca justificaciones para lo que te sucede, en tus actos, no en tu género.

7.- Fórmate, lee, trabaja, haz cualquier cosa que tu creas que merece la pena y eleve tu autoestima.

8.- Ofrece las mismas oportunidades laborales en tu entorno.

9.- Pide las mismas condiciones laborales en tu trabajo.

10.- Responde asertivamente, ni con lágrimas (típico de la mujer), ni con gritos o afirmaciones autoritarias (típico del hombre).

 

PD: Me encantan las abejas, sobre todo el afán que ponen en el cuidado de la REINA, la cual es el elemento más importante de la colmena, por lo que implica para salvaguardar su supervivencia, especie y linaje. Que sabia es la naturaleza, que sabia es la tierra.

 

Beatriz Figueroa.

Coach Personal Certificada.

 

 

 

 

 

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